sábado, 2 de enero de 2010

Gentes del ayer

Vamos a recordar brevemente algunas personas que vivieron y murieron a la sombra de la Peña Rueda, vidas que nos hablan de alegrías, duros trabajos, algunas penas y un pasado que se fue para no volver. 

FELIPA ÁLVAREZ GARCÍA (1859-1925): nació en Villar de Cienfuegos, hija de Julián y María. En 1881 contrae matrimonio con Eduardo Prada Álvarez (1854-1920), natural de Cienfuegos, pasando a residir en una vieja casona ya desaparecida en la parte baja de Villar, conocida como "casa de tía Felipa". Tuvieron una amplia descendencia entre los años 1882 y 1898 (nueve hijos de los que sólo dos eran varones).
En esta foto, seguramente realizada en Oviedo ó quizás Mieres, podemos ver a Felipa con sus mejores galas, ciertamente modestas. La forma de vestir recuerda al traje tradicional de los campesinos y, por testimonios que tenemos, esta mujer podría haber sido una de las últimas personas que vistió "a la antigua usanza", es decir, con los ropajes utilizados hasta la segunda mitad del siglo XIX.
Felipa falleció en noviembre de 1925 y recibió sepultura en el cementerio parroquial de Cienfuegos.


Aquí tenemos una pareja: VICENTE VÁZQUEZ ÁLVAREZ (1876-1959) y su hermana FLORA. Ambos habían nacido en Llanuces del matrimonio formado por Juan Vázquez (Langreo 1833-Llanuces 1890) y Martina Álvarez (Baiña de Mieres, 1835-Llanuces 1905). Debido a los escasos recursos económicos de la familia, ambos hermanos se vieron obligados a emigrar; Vicente estuvo varios años sirviendo en casa del Marqués de Pinar del Río,. Leopoldo González Carvajal y Zaldúa, en la isla de Cuba. Precisamente esta foto fue realizada después de volver de la isla.
En 1910 Vicente contrae matrimonio con María Álvarez Álvarez (1884-1959), natural de Villar de Cienfuegos, estableciéndose la pareja en este pueblo. Ella era hija de Genaro Álvarez Cienfuegos (¿?-¿?) y de Isabel Álvarez García (1843-1917),campesinos algo acomodados que construyeron en 1892 la casa de "L´Andeta", que aún existe.
Del matrimonio de Vicente y María nacieron cuatro hijos de los que sólo dos llegaron a la vejez: Luis y Marina Vázquez Álvarez.



A continuación vemos a la sonriente ROSALÍA PRADA ÁLVAREZ (1886-1975), nacida en Villar de Cienfuegos del matrimonio de Eduardo Prada y Felipa Álvarez, que hemos visto antes. En 1912 se casa con Saturnino Álvarez Miranda (Villar 1876-1958), hijo de Alonso Álvarez (Villar 1836-1906) y de Sandalia Miranda (Bárzana 1841-Villar 1905). Tuvieron siete hijos y numerosos nietos repartidos por toda Asturias. El tío Saturno construyó en el solar de dos casas afectadas por el incendio de 1899 una vivienda con cuadra, portal y corredor de madera en la que se crió toda la prole, conocida como "casa Rosalía" y después "casa Cleme" (una de sus hijas).

lunes, 28 de diciembre de 2009

La ermita de San Pelayo





La ermita de San Pelayo se relaciona con la leyenda –que seguramente tendrá cierta base histórica- de la batalla entre los moros y los cristianos que dio nombre a Cienfuegos. En conmemoración de la gran victoria de la cruz sobre la media luna, se funda la capilla cerca del "Pozo de los moros", un remanso del río Lindes donde dice la tradición que se arrojaron los cadáveres de los sarracenos.
La ermita habrá sido objeto de reconstrucciones y ampliaciones con los siglos, siendo la última la del año 1998/1999 que la salvó de la definitiva ruina.


San Pelayo consta de un presbiterio cuadrado, cubierto a dos aguas sobre bóveda de cañón, y una nave edificada en fecha posterior. El presbiterio es la fundación primigenia.
Se accede a él por un arco cerrado con una puerta con barrotes de madera, formando una gran reja. La luz solar entra por dos ventanas, una detrás del altar y otra a la derecha según se mira éste. Ésta ventana es casi la única decoración pétrea de la capilla: Consta de dos piezas unidas formando una venera u hornacina.
Dentro hay un altar cubierto de tablas pintadas (parecidas al altar de S. Esteban). Existió también un pequeño mueble de madera, en forma de templete con dos columnas y una hornacina en medio para contener la imagen del Santo, pero hace varios años que desapareció del lugar, cosa nada extraña ya que durante 20 años o más el templo estuvo abandonado y abierto a cualquier curioso.
La imagen se depositó –y allí sigue- en la iglesia de Cienfuegos. La bóveda tiene pinturas del XVIII: Unas cabezas de angelotes que sujetan un gran cortinaje rojo, con adornos, cordones y borlas doradas.
La nave no tiene peculiaridad alguna: Paredes de mampostería, puerta de arco, techo de madera y teja árabe, suelo empedrado. Debe ser una ampliación de hace dos siglos, aunque la espadaña parece más reciente, por el diseño y el material (¿coetánea a la de Cienfuegos?).
Como curiosidades apuntaremos que sobre el arco de entrada al Presbiterio aún se leen unas letras pintadas sobre el revoco de la pared que rezan: "S. Pelaio." Por el estilo pueden ser del siglo XVIII.
Desde junio del 2000 se ha recuperado la tradicional misa del Santo, con una procesión alrededor de la capilla y acompañamiento de gaitas.
Muy cerca está la "reguera las monxas," un arroyo de frescas aguas; ¿Eran la capilla y prados colindantes propiedad de un Convento? ¿Quizás del Real Monasterio de San Pelayo de Oviedo, que tuvo posesiones en el Concejo? La ubicación de la ermita cerca de un curso de agua (como San Esteban de Cienfuegos, S. Vicente de Nimbra y tantas otras), ¿tendrá que ver con cultos paganos al agua que se cristianizan posteriormente?

sábado, 19 de diciembre de 2009

El primer Santo asturiano



En la aldea de Cortes de Quirós nace el 28 de abril de 1821 Melchor García Sampedro siendo bautizado al siguiente día en la parroquia de Cienfuegos (en la foto podemos ver la pila bautismal). Desde muy pequeño dio muestra de su vocación religiosa, llegando incluso a colaborar en la organización de ceremonias religiosas en Cortes, ya que muchas veces los vecinos no podían bajar hasta la iglesia de Cienfuegos por causa del mal tiempo. Siendo todavía un niño se muda con su familia a la parroquia de San Pedro de Arrojo, cursando estudios básicos en Bárzana. Gracias al sacrificio de su familia y propio culmina los estudios secundarios y posteriormente los universitarios (Teología) en Oviedo. En 1845 ingresa en la orden de los Dominicos y tres años después ya está desempeñando su labor de misionero en el Tung - King (en el actual Vietnam). Detenido durante una cruenta persecución contra los cristianos, es juzgado y condenado a muerte, pena que se ejecuta por medio de un horrible martirio. Era el 28 de julio de 1858.
 En 1889 retornan sus restos a Asturias, siendo recibido con grandes muestras de afecto y honores.
 En 1951 es beatificado por el Papa Pío XII.
 En 1988 es canonizado como San Melchor de Quirós, por SS. Juan Pablo II.
 En el año 2001 se restaura la iglesia de San Esteban de Cienfuegos, donde había sido bautizado (en la foto vemos la antigua Pila Bautismal en la que se realizó el rito).
 En el 2003 se culmina la construcción del Santuario de San Melchor en Cortes, aprovechando parte de la vieja capilla del pueblo, que había sido edificada hacia 1910.
 Desde hace más de medio siglo se celebra el último fin de semana de agosto de cada año la concurrida romería de San Melchor en Cortes, que es una de los acontecimientos clave del verano quirosano.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Fiestas Paganas


Hasta poco antes de la Guerra Civil existió la costumbre de celebrar el "Antroxu" o Carnaval. Los vecinos de Villar acostumbraban a reunirse delante de la capilla de Santa Teresa, o en el interior de cualquier establo en caso de hacer mal tiempo.
Los jóvenes se juntaban después de comer, repitiendo siempre la misma contraseña: ¿Antroxaste? Con cualquier trozo de tela, sábana vieja, etc. se ideaban los más originales disfraces y así se pasaba el día entre cantos, bailes y risas.
Algunas personas recuerdan todavía una anécdota ocurrida con ocasión de la llamada Revolución de octubre de 1934: los jóvenes de Villar estaban reunidos en la casa de Felipa, luciendo los disfraces que habían ideado con los escasos medios a su alcance, cuando alguien llamó a la puerta. Al abrir, apareció ante ellos la siniestra figura de un Guardia Civil, con su capote oscuro y el tricornio. Después del susto inicial, se descubrió la identidad del bromista que resultó ser un joven de Villar, pero la historia no acabó aquí porque el hecho misteriosamente llegó a oídos de los verdaderos Guardias del cuartel de Bárzana, quienes mandaron aviso al joven para que bajara a la villa, orden que obedeció el pobre muchacho, recibiendo una brutal paliza por parte de los "servidores del orden". No estaban los tiempos para bromas.
 Otra tradición era la "Foguera de San Xuan", que los de Villar hacían en el camino de la "Caiperal" (en un sitio elevado, orientado al sur), o en el propio pueblo, amontonando gran cantidad de maderas y ramas, de las que se habían acumulado en los establos para hacer de "cama" para el ganado.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Romerías



A lo largo del año se celebraban varias fiestas religiosas, destacando sobre todas la de SAN PELAYO (26 de junio), cuya romería se celebraba en los alrededores de la ermita del mismo nombre. Allí se congregaban los romeros procedentes de los pueblos del entorno (Cienfuegos, Cuevas, Las Llanas, Villar) y de otras parroquias, se celebraba una misa, se "sacaba" al Santo en procesión alrededor de la ermita, se subastaban los panes de escanda (la llamada "puya del ramu") y se merendaba y hacía baile al son de la gaita o del acordeón.
En caso de haber sequía, los feligreses de antaño pedían a San Pelayo que mandase lluvia: lo sacaban al camino y le echaban agua diciendo: "queremos esto". Curiosas costumbres que, como tantas otras, se perdieron con el paso del tiempo.
En el mes de junio se celebraban dos importantes fiestas, estas ya en el entorno de la iglesia de San Esteban: el CORPUS CHRISTI y SAN ANTONIO. En ambos casos se hacía procesión "paseando" la custodia o la imagen por el campo de la iglesia, para después dejar paso a la diversión de los bailes y cantos.
También los vecinos de Villar dedicaban un día a su patrona, SANTA TERESA DE JESÚS, haciendo una breve procesión desde la capilla hasta la "portilla" o entrada a la "cortina" (tierras de labor del pueblo), misa y verbena.
En el otoño se festejaba NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, otra vez en la iglesia parroquial, quedando ya para el invierno las celebraciones de SAN ESTEBAN y de SANTA LUCÍA (la "abogada de la vista").
Todas las misas que se hacían en estas festividades se acompañaban del sonido de la gaita y en ocasiones de cánticos especiales para esa ocasión, recitados por algún vecino.

De todas estas fiestas únicamente se ha recuperado, desde hace unos pocos años, la de SAN PELAYO, pero limitada sólo a la Misa y procesión.